sábado, 20 de marzo de 2010

Golf: ¿deporte elitista?

El golf, históricamente, ha sido considerado en España como un deporte para la élite. O, como lo catalogó en su momento el candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid por el PSOE, un deporte de pijos. Cuando uno piensa en golf, le viene a la mente un grupo de hombres maduros y de éxito como banqueros, jueces, médicos, empresarios, políticos... hablando de negocios en una mañana soleada. ¿Hasta qué punto es esta imagen correspondencia con la realidad?

Cuando este lechón empezó a iniciarse en el mundillo del golf, lo abordó desde una perspectiva puramente deportiva. No obstante, cuando comentaba con algún amigo o compañero de trabajo mi nueva afición, se mostraban totalmente perplejos. Pero... ¿tú? ¡Si es un deporte para pijos! ¡Eres la última persona que me esperaría jugando al golf! Eso los que se lo tomaban en serio, la mayoría sigue pensando que es una broma.

¿Es realmente un deporte acotado a un grupo de elegidos? ¿Por qué hay esa percepción social de este deporte como caro y exclusivo? Pasemos a analizar algunos detalles sobre este menester.

El importe económico que supone un deporte para sus practicantes, puede analizarse estudiando el gasto en material para su desempeño, así como el de la instalación necesaria para practicarlo. Si el golf es realmente un deporte para pijos, debe resultar obvio un gasto considerable en alguno, o ambos, aspectos.

Posiblemente el material es uno de los aspectos que más desconciertan a los golfistas y que más equívocos produce en el ajeno. Uno puede escuchar frases como: "Como para jugar. Los palos te cuestan lo menos 6000 euros". Existe la percepción de que el material del golf es caro, que un juego de palos con su bolsa tiene un precio desorbitado y poco asequible. ¿Es cierto? En absoluto.

Primero hay que matizar algunos aspectos. Un jugador puede llevar en su bolsa hasta un máximo de 14 palos. No obstante, el jugador ocasional no suele cubrir toda la gama, y el novato mucho menos. ¿Puede llegar a costar un juego de palos esa cantidad? Desde luego, y mucho más. No obstante sólo un jugador profesional - o un amateur con ganas de gastar dinero - comprará un equipo de primer nivel y gran calidad.

Un palo suelto en tu gran superficie de deportes más cercana puede costar en torno a 20-30 euros. Medio juego de palos, más que de sobra para iniciarse, algo menos de 100 euros con bolsa incluida. Y un juego completo, por menos de 200 euros. Eso teniendo en cuenta que sea un equipo nuevo. Es bastante corriente que el jugador que va mejorando su nivel de juego abandone sus viejos palos por otros de mayor calidad. Esos palos viejos pueden darle aún muchas horas de diversión a un novato, que puede adquirir ese equipo de segunda mano por un precio más que razonable. Siempre que queramos adquirirlos, claro. Existe la posibilidad de alquilar el equipo en tu centro de juego antes de decidir si el deporte de interesa, o, como estos lechones, comprar entre ambos un juego y compartirlo durante los partidos.

Palos aparte, sólo necesitamos la bola, que podemos adquirir por un irrisorio precio, prácticamente despreciable.

Resumiendo, medio juego de palos con bolsa y unas cuantas bolas, siendo generosos, nos suponen un desembolso de unos 150 euros que nos darán utilidad durante años. ¿Aún piensas que el golf es para pijos? Todos conocemos a practicantes ocasionales de deportes considerados populares gastarse eso y más, para disputar un simple partido con los compañeros del trabajo. Las zapatillas/botas de su ídolo, el balón último modelo, la equipación de su club favorito... Puedes gastarse en una bicicleta 10 mil euros, pero nadie consideraría al ciclismo un deporte elitista. Lo cual lleva a la reflexión con la que concluyo esta parte del artículo: El deporte no es elitista, lo son las personas que lo practican.

¿Es pijo el atletismo? Te da la risa sólo con pensarlo, ¡es el deporte más simple que existe! Puedes salir a correr con una camiseta gastada, un chándal de 3 euros y unas zapatillas viejas. En África salen deportistas de élite sin siquiera eso. Sin embargo vemos cómo algunas personas compran camisetas ultra-transpirables, zapatillas reforzadas para menor sufrimiento en las articulaciones, un iPod para no aburrirse, cintas y muñequeras absorbentes, contador de distancia, pulsómetro y mil cosas más. Podrías correr a un gasto cero, pero el que quiere invertir dinero en su hobby, por afición o por pijerío, lo hará, sea golf, atletismo o cualquier otro.

Llegados a este punto, parece claro que el coste de jugar al golf no es superior, en material, a otros deportes populares. En el peor de los casos podríamos decir que es asumible. ¿Cómo hemos llegado a esta situación de percepción social de elitismo, entonces? Comentábamos antes que, además del coste del equipamiento, debíamos tener en cuenta el gasto de las instalaciones, y aquí tenemos el problema.

El golf nació en las islas británicas allá por el siglo XV. Cualquiera que haya visitado, o visto por televisión, las regiones de Escocia, Irlanda, Inglaterra etc. sabrá que hacer un campo de golf es tan simple como recortar un trozo de campo del tamaño requerido. El clima y el suelo hacen que prácticamente sea algo natural sin necesidad de un cuidado tan exquisito e intensivo como en otras zonas del mundo. Esto hace que se haya creado una gran tradición golfística, haya numerosos campos municipales y los costes de acceso a dichos campos sean irrisorios.

En España hubo que "fabricar" dichos campos, y el coste de fabricación y manutención del mismo hizo que sólo los grupos de élite pudiesen acceder a los clubs debido a las altas cuotas exigidas. De hecho, la pertenencia a dichos clubs indicaba cierto estatus socio-económico logrado, lo que hacía que, más allá de la pasión por el juego, hubiese cierto esnobismo en pertenecer al club de golf.

A lo largo de los últimos años, particularmente con el "boom" inmobiliario de mediados de los 90 y primera mitad de 2000, empezaron a aparecer campos de golf por toda la geografía, intentando atraer a las costas al turismo extranjero. La Manga del Mar Menor y especialmente la Costa del Sol son exponentes de este boom golfístico que empezó a llenar de campos la geografía española y a hacer que, poco a poco, no fuese algo tan ajeno ni tan lejano.

El último paso lo han ido dando las distintas administaciones. Viendo que el golf empezaba a ser un deporte de interés creciente empezaron a crearse los primeros campos públicos, escuelas de golf y distintos eventos para que cualquier aficionado pudiese tener un primer acercamiento a este deporte por un módico precio y sin grandes desplazamientos. Aún estamos en plena transición donde, tal vez, nuestra generación de treintañeros sea la primera generación de golfistas "populares" que aprovechen los recursos públicos para adentrarse en este mundo. Dentro de 15 años, al igual que ha pasado, por ejemplo, con el pádel, no será de extrañar que en cada casa, junto con las botas de fútbol o el balón de baloncesto, haya algunos hierros.

Podemos concluir, entonces que:

- El material de golf no es más ni menos caro que el de otros deportes populares. Se puede adaptar perfectamente a cualquier bolsillo y necesidad del jugador. El que haya más pijos jugando al golf que en otros deportes, no quiere decir que sea un requisito indispensable para practicarlo.

- La idea del golf como un deporte elitista es más una herencia de un pasado de pocos y exclusivos campos, que el de una realidad actual. La proliferación de campos, tanto privados como públicos, hace que exista una bajada de precio y de exigencias para poder disfrutar de una salida al campo.

domingo, 23 de agosto de 2009

No os sintáis abrumados es cuestión de perseverancia.

Si seguís leyendo este blog supongo que sois unos lechones interesados en iniciaros en el apasionante mundo del golf. Pero que, como nosotros, sabéis poco o nada de este deporte. Tranquilos que no es grave y tiene cura.

El primer consejo que os podemos dar es que apliquéis el sentido común. Parece obvio decir esto. Pero no lo es. Lo comprobaréis la primera vez que entréis en una tienda especializada en golf. En vuestra mente la idea estará clara “compro un palo y con esto ya puedo ir a la cancha de entrenamiento a practicar el swing”. Craso error. El dependiente empieza a hablaros en otro idioma, o por lo menos eso os parece a vosotros. Empezáis a oír cosas como “si es para iniciarse lo mejor un hierro 7 con la varilla de grafito regular flex, aunque por un poco más puede llevarse usted un juego completo de hierros o medio juego compuesto por un Driver, los hierros 7 y 9, un SW (sand wedge) y un putter”. El amable tendero, sin ni siquiera respirar, os ha acribillado con toda esa información. Vosotros solo habéis oído “bla bla bla bla”, y agobiados pensaréis “¡Dios mío, apiádate de mi!, yo solo quería un palito para darle a la bolita”.

Después de eso saldréis de la tienda sin comprar nada y con una gran frustración, porque pensaréis que para jugar al golf hay que se ingeniero aeronáutico de la NASA y vuestro coeficiente intelectual no da para tanto. Nos os preocupéis a nosotros nos pasó eso en las primeras 3 o 4 tiendas en las que entramos. Al final decidimos investigar un poco antes de comprar nada, y después de muchas horas de navegar por la red conseguimos hacernos con parte del vocabulario. Como sabéis gran parte de la motivación de este blog es facilitaros lo que a nosotros nos ha resultado, cuando menos, algo dificultoso.

Volviendo a lo del sentido común, recordaros no somos “Tigre Word”, sino unos simples lechones. Es cierto que hace falta un cierto material para empezar a jugar, pero el hecho de gastarnos una gran cantidad de dinero, a veces incluso desorbitada, no nos garantiza aprender a jugar. Todo el mundo entiende que por comprarte las zapatillas de Usain Bolt no vas a batir el record de los 100 metros, o por comprarte las botas de Cristiano Ronaldo te vas a convertir en una estrella del balompié y firmar contratos millonarios. En esos casos usamos el sentido común. Pero en el golf no pasa lo mismo y cuando vas a comprar palos, guantes, ropa o zapatos piensas que comprar los últimos y más caros sí te va a hacer jugar como los profesionales que los usan, o al menos, aprenderás más rápido.

Recordad, somos lechones, no sabemos jugar y lo que tenemos que hacer es aprender los fundamentos y le vamos a dar a la bola igual de bien, o mejor dicho, de mal, con un paraguas o con un palo de 1000 euros. Esto no quita que a medida que vayas alcanzando un mejor nivel de juego te hagas con un equipo acorde a él. Los grandes jugadores necesitan un gran material; los buenos jugadores, un buen material; el jugador normal puede jugar con un material normal. Para poder apreciar esos detalles que diferencian un material excelente de uno corriente necesitarás tener experiencia y saber sacarle partido. Mejor gástate esa diferencia en clases y entrenamiento, siempre habrá tiempo de comprarse más adelante un material acorde a nuestro juego.

En los próximos post iremos desglosando los distintos componentes del equipamiento de un jugador de golf, para que os familiaricéis con ellos y veáis qué necesitáis para empezar “a darle a los palitos”.

viernes, 21 de agosto de 2009

¿Por qué golf?

Hace poco, en un post anterior, comentábamos cómo una intrascendente charla entre lechones se convertía en un incipiente interés por el golf. Pero, ¿por qué el golf? ¿Qué tiene este deporte para llamar la atención de dos lechones? A continuación os desglosamos las principales razones que nos llevaron a que unirnos a este deporte como aficionados.

Sin edad: Uno de los grandes atractivos del golf es su total indiferencia ante la edad del practicante. No sólo podemos ver jugadores aficionados de todas las edades, desde críos con 10 años a venerables octogenarios, sino que a nivel profesional también podemos ver esa enorme franja. Desde Rory McIlroy, joven estrella norirlandesa de 20 años, a la veteranía del estadounidense Tom Watson, a punto de convertirse en el jugador más veterano en ganar un ‘major a sus casi 60 años. Definitivamente lo vimos claro, ¡un par de lechones treintañeros podían ser unas jóvenes promesas del golf!

Versátil: Posiblemente este deporte destaque más que ningún otro en la capacidad de adaptarse al gusto y circunstancias del practicante. Puedes jugar de forma individual, contra alguien, o por equipos. ¿Tienes un día malo y no te apetece charlar? Tranquilo, pilla tu equipo, sal al campo y trata de ganarle al campo, y a ti mismo. Gánale a un rival, o a varios, en un partido con tus amigos, o juega por parejas con tu compañero contra otros jugadores. Si quieres conocer gente y relacionarte con otros golfistas lo tendrás fácil, si prefieres el golf como un esparcimiento personal, tampoco tendrás problema.

Completo: Pese a que una de las críticas principales del golf es su sospecha de que realmente sea un deporte en cuanto a su actividad física, resulta un deporte muy completo y recomendable a todas las edades. El ejercicio del swing permite mantener la coordinación de todas las partes del cuerpo: cabeza, espalda, brazos, cadera y piernas en un movimiento fluido y suave que permite mantener el tono muscular. A esto hay que sumar que un recorrido completo de 18 hoyos está en torno a los 6 kilómetros de media, un paseo más que aceptable. No, no vas a sustituir una salida al campo al mes por tu hora de gimnasio diaria, pero tras una hora de dar bolas en la cancha de prácticas, o un recorrido de 18 hoyos te aseguro que lo vas a notar.

Agradable: Pocos deportes existen que puedan practicarse en un marco tan incomparable como el del golf. Incluso para los no aficionados, un paseo por las verdes y cuidadas praderas de un recorrido, sus árboles, lagos, ríos, fauna y flora autóctona es un placer que no debe pasar por alto. Eso sí, si has decidido ir a dar un paseo por el campo, ¡cuidado! Puedes encontrarte con un par de lechones que lancen una bola fuera de límites justo contra tu cabeza.

Personal: No tendrás excusa, lo cual, uno nunca sabe muy bien si es bueno o malo. Si tu recorrido ha sido malo dependerá, única y exclusivamente, de tus habilidades. No podrás culpar al rival, ni al árbitro, al público o a las condiciones. El hecho de que tanto para bien como para mal, todo esté en tus manos, supone tanto una presión como una ventaja. No tendrás que superar una defensa, ni un rival, ni hacer un adelantamiento, sólo juega tu mejor golf y espera que tu recorrido sea el mejor.

Igualado: Normalmente los deportes no entienden de experiencia ni calidad de los practicantes. Se toma un resultado global y el de mejor anotación gana el encuentro, punto. Da igual que un equipo de tercera pierda 2-1 contra un todopoderoso rival de primera línea mundial haciendo un extraordinario partido, perdió el partido y es lo que hay. Como mucho, en ‘pachangas’ intrascendentes un rival que se sepa superior ofrecerá una ventaja al rival para hacer el partido más emocionante. En el golf esta ventaja está baremada y estipulada; el famoso hándicap. De esta forma un jugador de menor nivel podrá enfrentarse a uno de mayor categoría, y mediante una ponderación de sus golpes pueden saber cuál de los dos, proporcionalmente, ha jugado mejor, y por lo tanto, ha ganado el partido. Esto permite que jugadores de cualquier categoría y nivel desde prácticamente un primer momento puedan enfrentarse en igualdad de condiciones sobre el campo y no se genere esa frustración por las “palizas” iniciales de los veteranos a los recién llegados.

Campeones alternativos: Puede resultar un poco paradójico que, en una época absolutamente dominada por la tiranía de Tiger Woods, se incluya este punto, pero si miramos más de cerca veremos que el golf es posiblemente el juego donde más sorpresas se dan y donde más difícil es apostar por una victoria. El juego es tan variable y el nivel tan igualado que un completo desconocido puede saltar a la fama ganando un ‘grande’ en cualquier momento. Este mismo año tenemos dos claros ejemplos. Lucas Glover, jugador número 71 del mundo, ganaba el U.S Open de 2009. Y hace apenas unos días el coreano Yang, 110 de la clasificación mundial, superaba contra todo pronóstico al favorito Tiger Woods para hacerse con el PGA. Al contrario que otros deportes, donde 3 o 4 jugadores se reparten los grandes torneos un año tras otro, en golf las sorpresas están garantizadas. Este año, ningún jugador entre los 10 mejores del mundo ha ganado uno de los 4 ‘majors’.

Cercanía: ¿Cuántas veces tienes la posibilidad de jugar a tu deporte favorito con profesionales? ¿O compartir el mismo escenario? El golf, con sus campeonatos Pro-Am (Profesional-Amateur) permiten mezclar en un mismo torneo a jugadores profesionales y aficionados durante una jornada. Muchos de los grandes torneos se juegan en modalidad “Open” (abierta) lo que permite que cualquier jugador que lo desee, y que pague la inscripción, pueda participar en el torneo. Accederás a las rondas previas y, tras una serie de recorridos de clasificación, puede que logres acceder a las rondas finales y compartir campo con tus ídolos. Si no, siempre puedes pagar un ‘green-fee’ y tratar de emular a las grandes estrellas de este deporte en el mismo recorrido que jugaron ellos. Tal vez nunca puedas disputar un partido en el Madison Square Garden o en Santiago Bernabéu, pero, ¿por qué no en St. Andrews?

Caballerosidad: Incluso en el partidillo de solteros contra casados, tan típico de estas épocas veraniegas, tenemos disputas sobre aquella falta, esa mano, el balón entró… Por sus características intrínsecas el golf es un juego en el que el árbitro es prácticamente una figura anecdótica y el juego se auto-regula por los jugadores, que conocen y acatan las normas. Como comentábamos antes en el punto “personal”, el hecho de que el juego se vea más como una competición entre uno mismo y el campo que contra el rival, ayuda a que haya un buen ambiente en la disputa del partido.

Cada uno tiene sus propias razones para practicar éste, y cualquier otro, deporte, pero creemos que estos puntos pueden servir de motivación para que alguien ajeno al golf empiece a interesarse, a nosotros al menos, así fue.

domingo, 16 de agosto de 2009

¿Cómo empezó todo?



Una tarde cualquiera. Una conversación banal entre dos amigos. Los temas deportes, estado de forma, hacer ejercicio irrumpen en la charla. Y de repente la brillante idea, ¿por qué no jugamos al golf?, tiene que ser divertido y no parece muy complicado eso de darle a los palitos (que es como la madre de uno de estos dos lechones bautizó al noble arte del golf). Cuán equivocados estábamos.

¿Y tú sabes algo de golf?, ¿yo? nada, y ¿tú?, yo tampoco. Mal empezamos, pero bueno no tendrá que se muy difícil informarse. Estamos en la era de internet, y el “Dios Google” que todo lo sabe nos proporcionará todos los conocimientos necesarios para ponernos manos a la obra. Ese fue nuestro segundo gran error. Y es que tan malo es tener poca información como demasiada. Después de horas de navegar por la red y de visitar un gran número de webs estábamos peor que al principio. Ahora seguíamos sabiendo lo mismo de golf, o sea nada, y además la cabeza nos iba a estallar. Términos como hándicap, green fee, grip, slice, hook, etc. empezaban a nublarnos la visión y cuanto más leíamos menos comprendíamos.

¿Es que los que juegan al golf nacen sabiendo? ¿Nadie iba a apiadarse de unos pobres lechones? Pues al principio no. Durante semanas seguimos visitando páginas sobre el tema y llegamos a la conclusión de que lo mejor sería tirarse a la piscina y esperar que estuviese llena.

Aprovechando que en abril teníamos unos días libres nos fuimos de vacaciones. El destino fue Estepona, un pueblo de la provincia de Málaga. Teníamos la esperanza de que, como en esta zona de nuestra geografía abundan los campos de golf, alguien nos orientase y pudiéramos tener nuestra primera experiencia golfística.

En el hotel donde nos hospedamos había distintos comerciales con los que contratar diversas actividades. Después de varios días de descanso nos decidimos a acercarnos a la encargada de los servicios relacionados con el golf. Le expusimos nuestras intenciones, torció el gesto y, en una mezcla de malagueño, holandés, ingles, alemán y algún idioma más, nos dijo que iba a hacer unas llamadas a ver qué podía averiguar.

Tras varias conversaciones telefónicas, cada una en un idioma distinto, nos dijo que había contactado con un profesor llamado Andrew y que nos daría una clase de 45 minutos a los dos por 60 euros, en el Albayt Country Club de Estepona. En realidad no es un campo de golf, se trata de un campo de prácticas. Aquí os dejo un enlace a la web de Andrew donde tenéis información sobre él y el Albayt Country Club, así como algunas fotillos http://www.primegolf.eu/prime_golf_centre

Así fue como a las 9 de la mañana de un lunes seminublado nuestros pies pisaron por primera vez el césped de un campo de golf. Allí conocimos a nuestro primer profesor, Andrew, un simpático profesional inglés afincado en la Costa del Sol. Nos dio un hierro 6 a cada uno y nos dirigimos a la cancha de prácticas. Allí nos empezó a explicar cómo se cogía el palo (el famoso y en ocasiones odioso grip), la posición de los pies y del cuerpo (pies, rodillas y hombros paralelos a la bola y a la línea del objetivo, rodillas ligeramente flexionadas, culo hacia fuera, pecho hacia fuera) y por último el movimiento de los brazos hacia atrás y adelante para que el palo impacte con la bola (el swing).

Todos estos movimientos había que coordinarlos y mecanizarlos para que salieran fluidos. Era imposible, o me faltaban articulaciones o las que tenía no las había ejercitado nunca. Empezamos a practicar ese complejo baile con el palo en las manos una y otra vez. Cuando Andrew creyó que ya lo habíamos asimilado nos puso una bola delante de cada uno y llegó el momento de la verdad, tocaba darle con el palito a la bolita. ¿A que parece fácil cuando se ve en la televisión? Pues el que le haya dado a la bola la primera vez que lo intentó que levante la mano. Pero no hay que desanimarse, al final, mejor o peor, se le da a la bola.

Andrew nos observaba y, con gran paciencia, nos iba corrigiendo los errores. Estuvo con nosotros 50 minutos y después sacó una cesta de bolas, la repartió entre los dos y nos dijo – os dejo tranquilos que sigáis practicando hasta que terminéis todas las bolas. Al final la clase de 50 minutos se convirtió en hora diez y los 60 euros se quedaron en 50.

Cuando salimos del campo las sensaciones eran raras. Se mezclaban, por un lado, la ilusión por haber descubierto algo nuevo, con un sentimiento que nos decía que aunque parecía mucho más difícil de lo que nos imaginábamos, con un poco de tesón se podía lograr dar a la dichosa bolita. También cometimos nuestro tercer y último error serio de apreciación respecto a este deporte, y es que ¿quién ha dicho que el golf no requiere mucho esfuerzo físico? Que se lo pregunten a nuestros riñones y espaldas, que durante varios días nos estuvieron recordando que para practicar golf además de la técnica hay que estar en buena forma física.

Con todas esta vivencias nos volvimos a casa, muy animados y planeando qué íbamos ha hacer para continuar con nuestra nueva afición el noble arte de “darle a los palitos”.

sábado, 15 de agosto de 2009

¿Quíenes somos, de dónde venimos, a dónde vamos?

Con este filosófico título damos inicio a esta andadura en la red que esperamos que dure mucho tiempo y sirva de algo a los lectores que se pasen por este rincón del ciberespacio.

¿Quíenes somos?

Somos unos lechones, unos completos neófitos en el mundo del golf.

¿De dónde venimos?

Pues justo de ahí, de ninguna parte. Nuestro curriculum golfístico es nulo, cero, nada, apenas hace cinco meses que nos pusimos por primera vez delante de una bola, y un mes escaso que lo hacemos de forma más o menos habitual. No tenemos hándicap ni tenemos licencia federativa (esta última en tramitación).

¿A dónde vamos?

En realidad, no lo tenemos muy claro. Por ahora nuestro objetivo es aprender y disfrutar de este deporte.

Sí, vale, muy bien. Pero posiblemente te estés preguntando, ¿qué hacéis escribiendo un blog sobre un tema que no tenéis ni pajolera idea? ¡Buena pregunta!

La idea de escribir este blog nace casi en el mismo momento en que empezamos a interesarnos de una forma más seria en el mundo del golf. A pesar de que ahora, gracias a Internet, la información disponible es muchísima y de gran calidad, veíamos un hueco de conocimiento. El golf, pese a su gran difusión en los últimos años en España, sigue siendo un tanto sectario, por catalogarlo de alguna forma. Y no nos referimos exclusivamente a ese halo elitista que hace que mucha gente le dé de lado, sino que para el novato total resulta complicado encontrar información acorde con su nivel. A pesar de existir muchas páginas de gran calidad, hay mucha información de difícil acceso, y no por que sea compleja, sino todo lo contrario, porque por su sencillez, todo el mundo la omite al suponer que es conocida por el lector.

Por lo general, cuando alguien se acerca a este mundo, lo hace de la mano de un familiar o amigo, alguien cercano que hace de mentor y tutor guiando los primeros pasos y cubriendo esa falta de conocimiento inicial del mundillo. Pero, ¿qué hacer cuando no conoces a nadie que pueda ayudarte? Ese es el objetivo de este blog, dar el punto de vista del novato, no dar nada por supuesto o conocido, aprender de nuestros aciertos y errores y compartirlos con vosotros para allanar vuestro camino y que nos ayudéis en el nuestro.

¿Qué tipo de información voy a encontrar aquí?

Pues un poco de todo, siempre relacionado con el golf. Hablaremos de nuestras experiencias, de los campos a los que vayamos, del material que usemos, de las reglas, de noticias y torneos, de libros y DVDs, de consejos y trucos y cualquier otra cosa que rodee al mundo del golf y consideremos de utilidad.

¿Qué no voy a encontrar?

Este es un blog de nivel cero, o aún más bajo. Si lo que buscas es la última información sobre torneos o ránkings, un sutil detalle que mejore tu salida con el driver o cómo lograr bajar de 90 golpes, no lo encontrarás aquí, o no de momento al menos.

Este blog será atendido por dos lechones, y su actualización será variable, dependiendo de las ganas y el material para escribir que tengamos. Los comentarios siempre serán bienvenidos y agradecidos cuando nos ayuden a mejorar y aprender. Las críticas destructivas para demostrar que sabes más que nosotros puedes ahorrártelas, que sabes más ya te lo podemos decir nosotros.

Esperamos que os resulte interesante esta aventura y que os enganchéis a este deporte al igual que lo hemos hecho nosotros.